La aplicación del Reglamento General de Protección de Datos en menores

La aplicación del Reglamento General de Protección de Datos en menores

Los niños menores de 16 años son quizás el grupo más vulnerable en cuanto a materia de privacidad digital se refiere. Es por ello que el Reglamento General de Datos dedica varios apartados a especificar qué medidas preventivas han de tomarse de cara a salvaguardar su identidad, así como qué obligaciones tienen las empresas cuando manejan datos de dicho sector poblacional. La mayoría de información al respecto está recogida en el artículo 8 del RGPD.

Aunque deben ser las entidades que operen vía internet las primeras en tomar las medidas necesarias, los padres juegan un papel fundamental cuando se trata de la seguridad de los niños. El citado artículo 8 del RGPD explicita que las empresas solo podrán tratar datos de menores de 16 años de manera legal si el tutor del niño ha dado su consentimiento expreso, y solo para los fines detallados en dicho permiso concedido. Estos fines jamás podrán destinados a prácticas o usos comerciales. Asimismo, el artículo 8 informa que las naciones pertenecientes a la Unión Europea podrán alterar el límite de edad en relación a lo dicho con anterioridad, siempre que dicha edad no sea inferior a 13 años.

El rol de los padres en el RGPD

El portal is4k (web creada por el Instituto de Ciberseguridad de España para la correcta utilización de internet por parte de las familias), ofrece consejos y claves para que los padres guíen a sus hijos (niños y/o adolescentes) durante la navegación digital de los mismos. Entre las principales pautas, destacan los conceptos de “mediación activa” y “mediación restrictiva”:

“Las principales estrategias que podéis seguir como padres para fomentar un uso positivo y seguro de internet son dos: la mediación activa, que implica supervisar, acompañar y orientar al chaval cuando usa internet; y la mediación restrictiva, que se enfoca en establecer restricciones para limitar los riesgos a los que se puede enfrentar. Lo ideal sería encontrar un equilibrio entre ambas estrategias, combinándolas en función de la madurez de tu hijo y de los requisitos de privacidad que demande, ambos aspectos relacionados en gran medida con su edad”.

Además de ofrecer consejos muy útiles de cara a la correcta adaptación de las familias al Reglamento General de Protección de Datos (ya no solo legal, sino también ética y pragmáticamente), la guía que is4k pone a disposición de los usuarios desarrolla las estrategias a seguir por los padres segmentándolas por grupos de edad, ofrece recomendaciones específicas para las múltiples situaciones con las que nos podamos topar como padres y da soluciones para resolver potenciales incidentes, como el ciberacoso escolar, el ciberacoso sexual o la filtración de contenido sensible.

En definitiva, las principales medidas que los padres deben tomar son: comprobar qué datos de nuestros hijos toma una web, qué uso va darles, durante cuánto tiempo y con quién va a compartirlos; asimismo, los padres deberán informar a sus hijos sobre qué tipo de información pueden proporcionar y cuándo hacerlo, y realizar un seguimiento periódico del comportamiento digital de los pequeños (comenzando por la correcta y pormenorizada configuración de los navegadores web).

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